Murielles (1025), la actual Morillas, fue un alfoz que desempeñó un papel decisivo en una fase temprana de expansión del euskera (ca. siglos VI–VII-IX), actuando como corredor de tránsito que habría conducido a los vascones de la Llanada alavesa hacia el valle burgalés de Losa, siguiendo el trazado de la vía romana que unía Iruña‑Veleia con Uxama Barca.
[He retrasado la horquilla temporal de VI-VII a VII-IX tras una conversación con Mikel que explicaré más abajo]
Optimates aliam cladem nobis inflixerunt: hemos sido relegados por el algoritmo de Sila. Tocará esperar un tiempo para recuperar la visibilidad perdida. Nuestros vecinos de Irulegui llevan dos milenios en ese proceso. La paciencia forma parte del oficio.
Foto publicada por Eduardo en su cuenta de Facebook
El sábado asistimos a una conferencia de Eduardo Peralta Labrador en Santelices de Valdeporres y traemos noticias frescas sobre el conflicto. Mikel Martínez Areta tenía razón.
[Publico este borrador por temor a que los comentarios se desvíen hacia la entrada anterior. En los próximos días trataré de completar la reseña de la intervención de Joseba Lakarra en el First International Conference on the History of Basque (ICHB1), Vitoria-Gasteiz, 25-27 noviembre de 2025.]
Euskara erromatartze aitzineko garaian: Honatx Joseba Lakarraren iritzia mendebaldeko lurraldeen "Baskonizazio berantiarraz". Hipotesi horren defendatzaile José Miguel Martinez Aretak egin zizkion galderak. Azaroak 25, asteartearekin, EHUko Gasteizko campusean. #ICHB1pic.twitter.com/9rg0toHZWz
Aunque en el entorno académico es un término que se evita, todavía muchos vascólogos responderían sin titubear “sí claro, vascones, várdulos, caristios, autrigones y aquitanos, esas fueron las cinco tribus de la Euskal Herria prerromana”.
El Cerco de Bolunburu, poblado supuestamente várdulo cerca de Zalla, en las Encartaciones vizcaínas
Es un término tan útil como ambiguo. Por eso para algunos es doblemente útil. Uno dice ‘vascónico’ y que cada cual entienda lo que quiera. Por ese mismo motivo, a muchos nos resulta doblemente inadecuado (por no decir perverso, calificativo con excesiva carga negativa).
Imagen: Wikipedia. Mapa que ilustra la continuidad espacial y temporal del aquitano-vascónico.
Existen al menos cuatro interpretaciones posibles para vascónico, atribuibles a cuatro destacados especialistas:
El Atlas Lngüístico Vasco (Euskararen Herri Hizkeren Atlasa, EHHA) es una herramienta de inmenso valor para la historia de la lengua (y con ese fin la hemos usado en varias ocasiones, vg. 18/04/2020). Pero el hecho de que contenga solo datos contemporáneos hace que se cuestione su validez en la prospección de los periodos antiguos (Lakarra y otros, apudUrrestarazu, 2021). Sin embargo, los atlas lingüísticos tienen una larga tradición en dialectología, rama de la lingüística particularmente útil para el conocimiento de la historia de las lenguas (cf. Boberg, Nerbonne & Watt, 2018).
En el corazón de la Vasconia histórica floreció en el Alto Imperio (siglos I-III) una original cultura funeraria que se extendió a ambos lados de la frontera (sic) de vascones y várdulos. Durante varias generaciones, en ese territorio se impuso la costumbre de decorar los nichos con lápidas encargadas al taller epigráfico de Alba/Gastiáin.
Círculo rojo, territorio de influencia del taller de Alba/Gastiáin (sobre un mapa de Wikipedia)
Las declaraciones del autor de un libro sobre el euskera en Navarra recientemente publicado nos han dejado helados. Dirige un agravio atroz a quienes planteamos una historia de la lengua divergente de la suya. ‘Atroz’ no tanto por su significado literal (españolista), como por las connotaciones y consecuencias tan brutales sufridas durante décadas por sus destinatarios en el actual solar del euskera.
Año 409, el historiador Orosio informa de la existencia de unos individuos, los rusticani, a quienes Roma había encomendado la custodia de los pasos pirenaicos occidentales. No conocemos las circunstancias exactas por las que estos individuos aparecen en las fuentes históricas cumpliendo este cometido, pero vamos a tratar de recomponer lo que sucede a partir de entonces. Indagaremos en los indicios que convierten a los rusticani de Orosio en los proverbiales protagonistas de la supervivencia del euskera y de su desarrollo posterior en los siglos oscuros de la Tardoantigüedad y Alta Edad Media. A ellos debemos el extraordinario legado cultural que representa hoy día la lengua vasca, un unicum lingüístico en Europa.
La erróneamente considerada torre trofeo romana del monte Urkulu, Orbaiceta, Navarra (Wikipedia)
En una noche de confinamiento e inspiración, vamos a iniciar esta nueva entrada con solo dos elementos: el croquis de Julen Díaz de Argote y un tuit. Iré añadiendo sobre la marcha tuits y párrafos explicatorios, pero lo primero es justificar el título, que originalmente iba a ser ‘Malizhaeza contra Langrares, dos alfoces enfrentados (siglos V-VIII)’, con varios anacronismos. Así, el topónimo Malizhaeza posiblemente no se acuñe hasta bien entrado el siglo VII, como muy pronto, por motivos que iremos exponiendo más adelante. Es casi seguro que Langrares ya existiera mucho antes del V, porque apunta a prerromano. Pero sobre todo hemos reemplazado el término alfoz, utilizado en la Reja de San Millán de 1025 para describir estos espacios, porque éste sí habría sido un anacronismo imperdonable, ya que hay suficientes indicios para suponer que dicho arabismo no se utilizó, al menos en nuestra zona, antes del siglo X. Más adelante daremos cuenta de ellos.